Campillos. "El Internado". El colegio de San José (1973-1986)

El gran error

Se cometieron errores, como en todas partes, que, a la larga, pasaron factura. Uno de ellos, que yo califico como el mayor, fue la construcción del segundo colegio, lo que se llamó el "colegio nuevo".
Hasta entonces, los alumnos del colegio SAN JOSE, lo eran del "colegio viejo", el de toda la vida, aquel que se ubicaba en la paralela a la calle Real ( Extramuros s/n) y que respondía a la descripción que ya hemos hecho.
Este colegio era el "original", el primero, y el que respondió a las exigencias del alumnado hasta el año 1975 en que se inauguró el nuevo.

A Don José y a PROMASA se les llenó la cabeza de proyecto de ampliación y de cifras que hablaban de macro beneficios y concibieron un macrocolegio. Yo, sinceramente, creo que allí empezó el inicio de la caída. Algunos "ex promasas" con los que hace poco he hablado, coinciden conmigo en este aspecto.

Una reducción de matrícula, como la que hubo, disponiendo tan sólo del colegio viejo, hubiese podido ser problemática pero asumible en un centro con las cuentas saneadas, pero con el endeudamiento excesivo que supuso la construcción del nuevo colegio, esa reducción de matrícula fue otro factor determinante para entrar en la crisis en que se entró.
Nunca fui partidario de la ampliación, y así lo expresé en algunos de los claustros que celebramos para tratar la cuestión, pero el entusiasmo era tanto y tanta la ambición que nadie quería ver ni pensar en posibles problemas.
Recuerdo uno de aquellos claustros en el que, incluso, se habló de crear un Club para el Profesorado con piscina, picadero, pistas de tenis, golf, etc. etc. ¡Menos mal que no se hizo!
El nuevo colegio se construyó en la carretera de Gobantes a un kilómetro escaso del pueblo de Campillos.
La verdad es que nunca me gustó. No tenía ese "sabor" que tenía el viejo, a pesar de ser viejo y, en algunos aspectos, hasta impresentable. (La verdad, daba un poco de apuro enseñarlo a quienes venían a visitarlo...)
Yo siempre aposté por una reforma y adecentamiento del viejo, y, si acaso, en construir otro pabellón, puesto que había espacio suficiente, pero no en desembolsar una millonada como costó aquella aventura del nuevo colegio. En mi pueblo se dice que "en una mano cabe lo que cabe, y que si se quiere coger más de lo que cabe, se te cae todo..." Se quiso abarcar tanto que se cayó casi todo.
¿Y cual fue el motivo de esta ampliación?
Pues como siempre, unos buenos años y un "overbooking" de alumnos, de tal forma que los mayores, de cursos superiores, debían salir del colegio a dormir en pensiones o en casas particulares que se contrataron para hacer esa función. Lógicamente, acierta quien piense que la ubicación del alumnado en las aulas era un problema secundario, ya que, como dije anteriormente, la ratio de este centro estiraba como si fuera de goma aunque se rozara la masificación.
Se creyó que esta afluencia de alumnos iba a durar siempre y se decidió ampliar construyendo un nuevo colegio, y, en mala hora se amplió.
Volveremos sobre esta cuestión más adelante......
¿A quien iría destinado ese nuevo colegio? Pues a los alumnos mayores, es decir, a los de BUP y COU. Los de EGB quedarían en "el viejo".
Impartí clases en esas aulas, sólo durante algunos cursos de verano, tiempo durante el que todas las etapas se unían en un mismo edificio. No creo que deba repetirlo. Nunca me gustó ese colegio. Mi lugar estaba abajo, en "el viejo".

Colegio

PISTAS DEPORTIVAS

Esos cursos de verano a los que acudía por primera vez un gran número de alumnos "nuevos en el centro" era una especie de "cantera" de alumnado, ya que bastantes de ellos quedaban matriculados para el siguiente curso académico, al comprobar sus padres el éxito obtenido.
Económicamente, el verano era interesante para nosotros, los profesores, porque duplicábamos nuestro sueldo, pero era enormemente agotador, ya que debíamos adaptarnos a la casuística de cada alumno y a las exigencias de sus respectivos profesores cuando volvieran a examinarse en sus colegios de origen.
El régimen de notas y sanciones era el mismo que durante un curso reglado.

Recuerdo un primer día de curso de verano (creo que uno de los muy pocos en que llegara tarde a mi trabajo). Me encontré con Don José que me esperaba con mi horario en mano para entregármelo. Llegaba francamente dormido. Siete y veinte de la mañana... Le pregunté donde estaba mi primera clase. Me lo indicó y entré. Creo que eran alumnos de primero o segundo de BUP.
Di los buenos días y empecé a explicar lo fundamental que tiene que distinguir muy bien en Inglés todo alumno que se dedique a estudiar esta lengua: el problema de las interrogativas.
Al poco rato de clase, vi que todos me miraban con cara de no entender nada. Uno de ellos se atrevió, por fin, a decir... "Señor Profesor, nosotros somos de Francés"...
¡Era duro el verano en el SAN JOSE!

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